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Iglesia de la Asunción

Kép Iglesia de la Asunción
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   Edificio construido en piedra en los siglos XVI y XVII. Tiene tres naves, separadas por pilares, que soportan arcos de medio punto. Las naves se cubren con bóvedas de arista de Diego de Praves (siglo XVI) con yeserías y crucería estrellada, y la capilla mayor, con bóveda de crucería estrellada. Coro alto a los pies. Se accede al templo por una portada apuntada, en el lado del Evangelio. La torre, a los pies, está construida en piedra y ladrillo y tiene basamento y cuatro cuerpos.

   Conserva un magnífico retablo procedente de la escuela de Gregorio Fernández, así como un pequeño museo que alberga unas cuantas tablas pintadas. Destacan una escultura de San Miguel, obra de José de Rozas, uno de los escultores vallisoletanos más importantes de hacia el año 1700; cuatro tablas, procedentes seguramente de un retablo descabalado, atribuidas al gran pintor vallisoletano del siglo XVI Antonio Vázquez; un retablo neoclásico con varias esculturas de santos mercedarios que en origen provendría del Monasterio de la Merced de Valladolid…

   El retablo mayor se organiza en banco, dos cuerpos, tres calles, ático y guardapolvo. Se adapta perfectamente a la forma poligonal de la cabecera, incurvándose ligeramente las calles laterales. Su autor fue el escultor Francisco de la Maza que se distinguió como alumno de Juan de Juni y, de hecho, así se advierte en las trazas y detalles de sus creaciones.  La obra, contratada en marzo de 1571, se finalizó a lo largo del año 1572.
 
   La disposición de los cuerpos es clasicista –incluso hay algún elemento decorativo herreriano como son las bolas de la azotea– con reminiscencias platerescas en la ornamentación de los frisos, ático  o en el incipiente guardapolvo que cierra este mueble litúrgico por ambos lados y que en su remate inferior está sostenido por dos ángeles en función de atlantes.
  
   El retablo presenta columnas pareadas y estriadas en los extremos, de orden jónico en el primer cuerpo y corintio en el superior, mientras que una solitaria columna enmara y separa las composiciones de la calle central. Están adornadas en el tercio bajo con alegorías de las Virtudes y roleos vegetales entrelazados. Los frisos se exornan igualmente con motivos botánicos y angelitos.
 
   El banco está ocupado por una serie de relieves que representan al Colegio Apostólico, todos ellos distribuidos por parejas que habitan los plintos de las esquinas –los cuales sirven de base a los órdenes de los cuerpos– y de cuatro en cuatro en los repartimientos. Cada apóstol porta su atributo característico. En los basamentos que flanquean la custodia se representa a dos santas, Santa Catalina y Santa Lucía, esta última con los ojos en un recipiente.
 
   En el primer cuerpo nos encontramos con tres grandes relieves, uno en cada calle. En el lado del Evangelio la Anunciación; en el de la Epístola el Nacimiento de Jesús, y en la calle central la Asunción. En el relieve de la Anunciación, el Arcángel San Gabriel permanece flotante sobre el espacio en el momento de comunicar la buena nueva y muestra su dedo índice apuntando hacia Dios Padre. El jarrón de azucenas simboliza la pureza de María, que recibe el anuncio en su alcoba, como delata el dosel de la cama.
 
   En el lado opuesto se encuentra el relieve del Nacimiento de Jesús. El recién nacido preside la escena en el centro de la misma, rodeado de la Virgen con las manos adorantes y San José. Al fondo se divisan dos pastores, y pintados sobre la tabla encontramos otros dos pastores. En la parte superior derecha un ángel presencia la escena. A su lado un tejadizo nos indica que el acontecimiento tiene lugar en un establo.
 
   La calle central está presidida por la Asunción a la que circundan varios ángeles que la ayudan a ascender. Las facciones de la Virgen son muy similares a las que empleaba Juan de Juni en su imaginería. Es una pieza de tamaño casi natural y de bulto redondo.
  
   El segundo piso se distribuye de una forma similar al del primero. En este caso los protagonistas son los relieves del Camino del Calvario (Evangelio) y la Flagelación (Epístola), y un Calvario en bulto redondo. En el relieve del Camino del Calvario  aparece la Verónica dispuesta a enjugar con su tela el rostro ensangrentado de Jesús y Cirineo ayudando a Jesús a transportar la cruz asiéndola del madero vertical.
 
   En la tabla del lado de la Epístola asistimos a la Flagelación del Señor a manos de dos esbirros que golpean a un Jesucristo amarrado a la columna en el palacio de Poncio Pilato, que aparece dibujado en un fondo de pintura en la que se advierte la presencia de un notable que observa el castigo y que hemos de suponer que sea el Prefecto romano. De acuerdo con los cánones del arte gótico y renaciente, la columna cruz de arriba abajo el compartimento y lo secciona en dos, siendo más alta que el propio Jesús. Se emplea por parte del artista el recurso de la caricaturización de los lacayos, tan común en estas realizaciones del siglo XVI, que viene a acentuar el contraste entre la inocencia del Señor y la brutalidad de sus torturadores.
 
   La hornacina central de este segundo piso se reserva para el Calvario, en el que destaca el prodigioso modelado anatómico del Crucificado, brazos ligeramente arqueados y grueso perizonium. Le flanquean la Virgen y San Juan, y justo debajo de los pies de Cristo, como sujetando la cruz, la Magdalena. Este pabellón está rematado por un frontón curvo –que ya forma parte del ático– en cuyo tímpano hallamos la usual efigie de Dios Padre bendiciendo con una mano y sujetando con la otra el globo terráqueo.